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Capítulo 9 "Bienaventurados los mansos"

“Bienaventurados los mansos, porque ellos
recibirán la tierra por heredad”
—Mateo 5:5.

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La mansedumbre ahora se considera como debilidad. ¡Pero Jesús nos dijo: “bienaventurados los mansos”! En la concordancia, la palabra manso está definida como suave y humilde.

Tristemente, los esposos tratan a su esposa básicamente de una de dos maneras: o las tratan apatéticamente o usan el método de “amor firme”. En esta lección escudriñaremos la Palabra de Dios para buscar la verdad tocante al amor, la humildad, el perdón y la mansedumbre. 

El verdadero amor
 

El amor es paciente. Dios nos da una descripción del amor. Mire si puede encontrar la palabra “dura” o cualquier otra palabra remotamente parecida. “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” 1 Corintios 13:4-8.

Os mando. Otra declaración muy popular en la iglesia hoy es “el amor es algo que se escoge”. ¿Dice Dios que podemos “escoger” amar? ¿O nos manda Dios que amemos, como seguidores de Cristo? “Esto os mando: Que os améis unos a otros” Juan 15:17. Sí podemos escoger: Obedecer su mandamiento o no.

Hacer bien, bendecir, u orar. A veces cuando la esposa se comporta de forma indebida, especialmente si nos empuja o nos manipula, la ponemos en su lugar. Este no es el momento de demostrarle amor, ¿o sí? “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” Lucas 6:27,28. El Señor sólo nos dio tres cosas a escoger cuando tratemos con los que preferiríamos ser duros: Hacer bien, bendecir, u orar por ellos.

Amad a vuestros enemigos.En este pasaje, Dios habla todavía más claramente. “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos...y orad por los que os ultrajan y os persiguen...porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?” Mateo 5:44-46. 

Vence con el bien el mal.“Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración....Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis....No paguéis a nadie mal por mal....No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues hacindo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de los malo, sino vence con el bien el mal” Romanos 12:12-19. 

Encomendaba la causa. Puede ser muy frustrante cuando usted siente el deseo de devolver el maltrato a su esposa y no lo hace. Lea la explicación de Dios: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” 1 Pedro 2:21-23. 

Ellos heredarán la tierra. Si usted no se “decide con firmeza”, quizás los demás lo llamen “cobarde”. Sin embargo, permítame recordarle a quiénes Jesús llamó “bienaventurados”. “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” Mateo 5:5.


No puede hacer lo que le agrada. Cuando usted siente el impulso de hacer o decir algo a su esposa que no sea manso y amoroso, entonces usted anda en la carne y no en el Espíritu. “Digo, pues, andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” Efesios 5:16,17,22,23. 

Es la benignidad de Dios.Satanás trata de engañarnos para que creamos que confrotar, ser despiadados y firmes, hará que la otra persona cambie. Si eso diera resultado, ¿por qué usaría Dios la bondad para guiarnos al arrepentimiento? Los pecadores no van al altar para aceptar al Señor porque creen que van a ser criticados o castigados, ¿verdad? “O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Romanos 2:4. 

El ministerio de reconciliación. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” 2 Corintios 5:18-20.

Vosotros que sois espirituales. Esta Escritura es la medida de nuestra espiritualidad. ¿Puede usted restaurar a su esposa con un espíritu de mansedumbre? “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” Gálatas 6:1,2. Esta Escritura nos advierte que seamos mansos con los demás cuando ellos hayan pecado contra nosotros, sino seremos tentados en la misma falta. 

Hacedores de la Palabra. Es importante que aprendamos la verdad y estemos de acuerdo con lo vemos en la Escritura, pero no debemos detenernos ahí: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos...no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” Santiago 1:22,25. “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” Santiago 4:17.

El perdón

Muchos hombres no perdonan a su esposa porque no comprenden totalmente las graves consecuencias de su falta de perdón. Escudriñemos las Escrituras para ver lo que Dios dice sobre el perdonar a los demás. He aquí algunas preguntas que debemos hacernos:


  1. ¿Por qué debo perdonar? 

Porque Dios nos perdonó a nosotros. “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo” Efesios 4:32.

Porque Jesús derramó su sangre. Porque Jesús derramó su sangre para el perdón de los pecados. “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión” Hebreos 9:22. “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” Mateo 26:28.


Consolarla. Para aliviar el sufrimiento del ofensor: “Vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él” 2 Corintios 2:7,8. Esto en realidad va en contra nuestra naturaleza; por lo regular atacamos y tratamos de encontrar faltas en nuestra esposa, ¿no es así?


¿Ignoramos sus estratagemas? “Si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaje alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” 2 Corintios 2:10,11. No permita que Satanás gane ninguna ventaja de cualquiera de los dos de ustedes.

Perdónela de todo corazón. Dios dijo que no nos perdonará si no perdonamos a los demás. “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” Mateo 18:35. (Lea toda la cita de Mateo 18:22-35.)


  1. Pero ¿no debe el ofensor arrepentirse antes que yo lo perdone?

Padre perdónalos. Los que crucificaron a Jesús nunca pidieron perdón; ni tampoco se arrepintieron de lo que hacían o lo que habían hecho. Nosotros como cristianos debemos seguir su ejemplo. “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” Lucas 23:34. Cuando Esteban estaba siendo apedreado, clamó antes de morir: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” Hechos 7:60.


  1. Pero ¿cuántas veces espera Dios que perdone a la otra persona?

Setenta veces siete. Cuando Pedro preguntó cuántas veces debía perdonar a su hermano, Jesús le dijo: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” Mateo 18:22. ¡Eso es 490 veces!

Herede una bendición. Pensamos mucho en las herencias monetarias. Aquí está una herencia espiritual a la que Dios nos ha llamado: “No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” 1 Pedro 3:9. Los que tienen oídos, que oigan este llamado.


Olvídelo. ¿Perdonar en realidad quiere decir que me olvido de ese pecado, aun durante un argumento? “Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” Jeremías 31:34. “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” Salmos 103:12. ¿Saca usted a relucir las cosas del pasado? No permita que Satanás lo use para condenar a su esposa o a otros que han recibido perdón al sacar a relucir cosas de su pasado. Pero ¿usted dice que su esposa lo hace siempre? Tome usted la dirección, sea el hombre, sea el protector.

  1. ¿Cómo puedo perdonar como Dios me ha pedido que lo haga en su Palabra?

¿Quién puede perdonar los pecados? Sólo Dios puede ayudarle a hacerlo. Usted debe humillarse y pedirle que le dé la gracia. “¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?” Marcos 2:7. Gracia a los humildes. ¿Cómo puedo obtener la gracia que necesito? “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” 1 Pedro 5:5,6.


Humillado. ¿Cómo puedo ser humilde? “Por cuando fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo. Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; cayeron, y no hubo quien los ayudase. Luego que clamaron a Jehová en su angustia, los libró de sus aflicciones” Salmos 107:11-13. “Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno” Salmos 35:13. A veces podría ser por medio de la enfermedad que Él nos aquieta y nos humilla. No luche contra ello - ¡ Dios está obrando!

Reconcíliese primero. ¿Cuándo necesito perdonar a los que me han ofendido? ¿No debo sentir convicción primero? “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” Mateo 5:23-24. Si usted no ha perdonado a otra persona, especialmente a su esposa, es necesario que pida perdón.


Quítense de vosotros. No perdonar a alguien causa amargura. La definición de amargura es “¡venenoso!” “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” Efesios 4:31. ¡No perdonar a alguien lo destruye a usted, no a la otra persona! “El corazón conoce la amargura de su alma” Proverbios 14:10. “Porque él conoce los secretos del corazón” Salmos 44:21.

Un hermano ofendido. Cuando usted va y se reconcilia con su esposa (o con otra persona), debe observar las reglas bíblicas. Usted quizás ha oído a los que dicen que las cosas resultaron peor cuando pidieron perdón o que no sirvió de nada. Usted debe humillarse y ser verdaderamente sincero, porque si pide el perdón de otra persona y lo dice de manera equivocada, puede volver a ofender a la persona. “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte” Proverbios 18:19. 

He pecado. El hijo pródigo preparó sus palabras antes de decidir volver a casa: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros” Lucas 15:18,19. ¡Gloria a Dios! ¡Él levanta a los caídos!

Toda palabra ociosa. Prepare todas sus palabras. Toda palabra que pronuncie debe ser cuidadosamente escogida. “Toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” Mateo 12:36. Trate de escribir lo que va a decir, luego lea en voz alta lo que ha escrito, poniéndose en el lugar de la otra persona y oyéndolo desde el punto de vista de ella. ¿Le pareció acusante? Si así es, pida a Dios que ponga en su boca las debidas palabras.


Muchas palabras. “El necio de labios será castigado” Proverbios 10:10. Diga sólo lo que usted hizo, no prepare el escenario con algo como: “Cuando tú hiciste esto y eso, bueno entonces yo...”

No amenazaba. “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino” Mateo 5:25. Si la otra persona comienza a desenfrenarse con usted, no abra su boca a menos que no sea para estar de acuerdo. “Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba” 1 Pedro 2:23. 

Suavidad al alma. Haga que sus palabras sean dulces y suaves. “La dulzura de labios aumenta el saber” Proverbios 16:21. “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos” Proverbios 16:24.


Revela su propios pensamientos. Algunos hombres que han sido culpables de infidelidad en su pasado corren a su esposa con el propósito de volver a vivir sus propios sentimientos de culpa. Tenga mucho cuidado del dolor de su esposa que seguirá a esta confesión. No use la excusa del arrepentimiento para echar sobre ella sus sentimientos de culpa. “No toma placer el necio en la inteligencia, sino en que su corazón se descubra” Proverbios 18:2.

Confíese y apártese. Confie a otro hombre cristiano su pecado de adulterio y hágase responsable ante él. “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” Proverbios 28:13. Si usted está muy seguro de que su esposa ya los sabe, o que sospecha, o si ella ya lo ha confrontado sobre este pecado, definitivamente confiéselo.

Vergonzoso. ¡Sólo que debe ser discreto y omitir los detalles! Algunas mujeres, desesperadas por tratar de volver a experimentar su dolor, ruegan que el esposo les dé los detalles. Algunos hombres son lo suficiente necios y se los dan, sólo para multiplicar las ofensas a ella. “Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto” Efesios 5:12. El amor es suficiente para protegerla.

Nunca será borrada. Prepárese para cosechar lo que ha sembrado consolándola y apoyándola en su dolor. No la ataque diciéndole “tú no perdonas” si es que ella sufre y se duele por mucho tiempo. Quizás pasen años, o toda una vida, para que ella se recupere del sufrimiento. “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada” Proverbios 6:32,33. 

Compromiso personal: Desear y tratar de ser manso. “Basado en lo que he aprendido en la Escritura, me comprometo a practicar todo lo que he aprendido siendo pronto para oir y tardo para hablar; a perdonar a los que me han ofendido y hacer todo lo que pueda por reconciliarme con los que yo he ofendido.”

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