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Capítulo 6 "El hombre airado"

“Mejor es el que tarde en airarse que el fuerte;
y el que se enseñorea de su espíritu,
que el que toma una ciudad”
—Proverbios 16:32

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Pregúntese: “¿Soy un hombre iracundo?”

Si usted contestó que “no”, si alguien hiciera esa pregunta a su esposa, a sus hijos o a los que trabajan con usted ¿dirían ellos también que no? La ira se menciona 266 veces en la Biblia. La mayoría es con referencia a la ira de Dios hacia los que pecan repetidamente sin arrepentirse. Algunos predicadores nos dicen que se nos manda a airarnos. ¿Es verdad esto? Busquemos la sabiduría de Dios en su Palabra tocante a la ira.

Hombres iracundos

Caín airado. Han habido muchos relatos de hombres llenos de ira en la Escritura y de las consecuencias sufridas por los que no pudieron dominar su ira. Estos hombres trataban de “sobreponerse” a su ira. Satanás los engañó porque para dominar la ira usted primero debe inclinarse en humildad. “Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se enseñó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y té te enseñorearás de él” (Génesis 4:5- 7).

Moisés

Moisés airado. Moisés fue un hombre que Dios usó poderosamente, sin embargo su ira a veces se interponía. “Mas ellos no obedecieron a Moisés. . . y se enojó contra ellos Moisés” (Exodo 16:20). Muchas veces se enojó por la desobediencia y pecaminosidad de los que debía dirigir hacia la tierra prometida. ¿Se ha enojado usted alguna vez con los que le ha sido asignados para dirigir? “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca” (Proverbios 29:22).

“Y Moisés. . . se enojó contra Eleazar e Itamar, los hijos que habían quedado de Aarón” (Levítico 10:16).

“Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal” (Números 16:15).

“Y se enojó Moisés contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra” (Números 31:14).

“Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón” (Exodo 11:8).

“Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte” (Exodo 32:19).

Hombres, ¿alguna vez han lanzado algo cuando estaban enojados? No cometan el error de usar la ira de Moisés como excusa para su propia ira. La verdad es que Dios lo usó poderosamente a pesar de su debilidad. Pero excusar el pecado es ponerse en campo peligroso. Inclinado al mal. “Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal” (Exodo 32:22). Todos los miembros de su familia se inclinan al mal. Ellos necesitan de sus oraciones para ayudarles a mantener rectos sus caminos. Batalle por ellos correctamente. Enséñeles a batallar correctamente. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).
Esclavos del pecado. ¿Es usted esclavo del pecado? “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Romanos 6:16).

Sí, Moisés fue usado poderosamente, pero su ira lo hizo perder la bendición de entrar a la Tierra Prometida.

Venceremos. ¿Es la ira el único pecado en su vida, o hay otros pecados como inmoralidad, avaricia, borrachería, o indecencia? “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10).

Jonás

Iracundo Jonás. “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó” (Jonás 4:1). “Y Jehová le dijo [a Jonás]: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” (Jonás 4:4). Después que se calma, ¿se sorprende al darse cuenta lo estúpido que fue enojarse tanto por algo tan pequeño e insignificante?

“Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte” (Jonás 4:9). ¿Alguna vez ha tenido usted una buena razón para enojarse con su esposa, sus hijos, su trabajo?


¿Qué dijo Jesús sobre la ira? “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su h ermano, será culpable ante el concilio; y cuaqluiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mateo 5:22). ¿Se refería Jesús solo a la ira contra el hermano de la persona? No, hablaba de cualquiera, aun su esposa o sus hijos. ¿Quiere eso decir que usted es culpable para merecer ir al infierno? Sí, eso quiere decir. Pero como cristianos que somos, Cristo nos salvó de las consecuencias de nuestro pecado porque El nos limpia de nuestros pecados. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). El versículo dice “si” confesamos. El asunto es, ¿ha confesado usted al Señor su Salvador este pecado de la ira? ¿Lo ha confesado a los que ha ofendido? Necio es una palabra que en griego significa “sin valor”. ¿Alguna vez ha dicho a su esposa o a sus hijos que no valían nada? Entonces es culpable del infierno, a menos que se arrepienta. si usted cree que perderá el respeto de ellos al pedirles que lo perdonen, hágalo y vea. Quizás le den el respeto que usted ha deseado de ellos desde hace mucho tiempo.


Temperamentos iracundos. “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, ivisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes” (2 Corintios 12:20). ¿Qué encontrarían sus hermanos en Cristo si entraran a su casa u oficina sin anunciarse primero?

¿Mandados a airarse? Muchos predicadores han usado el siguiente versículo para decir a los que quieren que se les cosquilleen los oídos que en realidad se nos manda a airarnos. Tomado fuera de contexto esto parecería cierto. Pero cuando se busca la verdad, sólo se necesita leer todo el versículo: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. . . ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios. . . quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:26-32). La ira es una reacción natural cuando alguien nos ofende, o más bien es una reacción carnal. Pero como seguidores de Cristo, se nos dice que caminemos en el Espíritu. “Digo, pues, andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Camine en amor. “Sed, pues imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1,2).


La familia esparcida. “Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura” (Génesis 49:7). ¿Ha sido esparcida su familia? ¿Salen sus hijos de la casa o juegan con sus amigos porque le tienen miedo a su ira cuando usted está en casa? ¿Han salido del hogar sus hijos adolescentes o adultos jóvenes debido a su ira? “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4). 

Lento para la ira

Dios nos dice que El es lento para la ira. “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Exodo 34:6). “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión” (Números 14:18). “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia” (Salmo 145:8).


Lento o pronto para la ira, ¿qué es usted? Dios describe la diferencia entre un hombre que sigue a Dios y uno que no. ¿Exalta usted la necedad? Si usted es pronto a airarse, sí. “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad” (Proverbios 14:29).

¿Promueve usted la discordia o calma las contenciones? “El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla” (Proverbios 15:18).

¿Es usted mejor que los poderosos? “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32).
El hombre airado no logra la justicia de Dios. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Santiago 1:19,20.

Cómo lograr control de su ira

Teniendo cordura. “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.” Proverbios 19:11. ¿Cómo se adquiere la cordura? “Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos.” Proverbios 8:12.

Teniendo sabiduría. “Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; mas los sabios apartan la ira.” Proverbios 29:8. ¿Dónde se encuentra la sabiduría? En su temor del Señor. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová....” Salmos 111:10. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” Proverbios 9:10.

No hay nada que nadie pueda hacer para controlarlo a usted. “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males.” Proverbios 19:19.

¿Es éste usted en su hogar? “Como rugido de cachorro de león es el terror del rey; el que lo enfurece peca contra sí mismo.” Proverbios 20:2.

El enojo produce contienda. “Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, y el que recio se suena las narices sacará sangre; y el que provoca la ira causará contienda.” Proverbios 30:33. ¿Está el enojo batiendo constantemente dentro de usted? ¿Es que todo el mundo tiene que andar pisando suave porque usted puede estallar en cualquier momento? “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones.” Proverbios 17:1.

¿Está usted practicando las obras de la carne o el fruto del Espíritu? “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:19-23.

¿Está practicando usted el fruto del Espíritu, o se pasa usted el tiempo practicando su enojo? “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23.

¿Tiene usted un espíritu contencioso? “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido.” 2 Timoteo 2:23,24. ¿Es usted un “sabelotodo”? ¿O tiene usted un comentario contrario a todo lo que los demás dicen? Dios nos dice: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez.” Mateo 5:25. ¡Cuidado con la corte del divorcio!

¿Es usted un respondón? “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones.” Tito 2:9. Como siervo de Jesús, usted le debe el ser agradable en todo.

¿Hay contienda en su hogar? Otra vez: ? “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones.” Proverbios 17:1. ¿Son sus hijos bulliciosos e inquietos? Ayude a que sus hijos permanezcan callados; eso no le toca a su esposa. (Para más conocimiento, lea la lección “Las instrucciones para el padre.” Pues, “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” Oseas 4:6.

¿Pelea usted a veces con su esposa? “El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede.” Proverbios 17:14. El mundo, y los que se creen “expertos” en el matrimonio, nos dicen que una buena pelea es hasta saludable para el matrimonio. ¡No vaya usted a creelo!

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