Capítulo 13 "Ministerio de Reconciliación"

“Y todo esto procede de Dios,
quien nos reconcilió con El mismo por medio de Cristo,
y nos dio el ministerio de la reconciliación”
—2 Corintios 5:18

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Todos saben de alguien quien se encuentra en un “mal” matrimonio o crisis matrimonial. Cuando tu amigo o familiar comparta detalles, te sientes sin esperanza, y muy enojado con la “otra persona”. Oras por tu amigo o familiar, intentan consolarlo y ofreces algún tipo de ayuda, pero que es lo que debes hacer?  La destrucción matrimonial nos sobreviene en proporciones epidémicas; que debemos hacer? debemos ayudarlos? y si la respuesta es “si”, entonces como debemos ministrar a los quebrantados, los enojados, y/o los heridos?

Dios nos dio el ministerio de reconciliación. Dios nos lo dio a todos nosotros (los que proclaman al Señor Jesucristo como su salvador) él ministerio de reconciliación, como en 2 Corintios 5:18-19 “Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con El mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con El mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación.”

Hay muchos versiculos que estudiaremos en esta lección que confirman que debemos ayudar a quienes vienen a nosotros, pero debemos tener cuidado de ayudarlos dentro de los límites de las Escrituras. Cuando Erin estaba en medio de la destrucción y colapso de su matrimonio, todos, y me refiero a todos, tenian algo que decir. No le tomó mucho tiempo averiguar que él consejo de la gente podía causar más daño.

Descubrió que familiares de buenas intenciones, quienes se preocupaban por ella, nuestros hijos, y hasta yo, me dio consejo, que ella siguió y que continuó destruyendo su matrimonio. Fue cuando se canso de las consecuencias de seguir las opiniones de los demás (que recogieron de otros amigos o programas de televisión como Oprah Winfrey)  que ella se decidió  1) no hablar con otros sobre su situación, y 2) asegurarse de que lo que ella iba a hacer se alineaba a la Palabra de Dios. Estos son los dos principios claves que son la base de nuestro ministerio.

Aun así, cuando Dios la llamó a ministrar, ella les ha dicho a otros una y otra vez que ella hubiera dicho honestamente que cometió muchos errores cuando otros vinieron a ella por ayuda. Una cosa es buscar al Señor para tí, pero es una responsabilidad muy grande él ayudar o guiar a otros. Fue temprano en su ministerio cuando hizo un compromiso con cada mujer que ministró, que ella solamente les diría lo que ella había hecho o habría hecho si se enfrentara a la misma situación o una similar, y solamente si tenía que ver con la Escritura.

Erin dice que ella cuenta como privilegio él tener la oportunidad en este capítulo de compartir esos errores con ustedes, junto con lo que él Señor nos ha mostrado a ambos, cuando hemos buscado de El, lo que ha traído mucho fruto durante nuestro ministerio a los matrimonios en crisis.

Muchos hombres y mujeres que saben sobre nuestro ministerio envían a sus familiares o amigos a nosotros, y con razón, pero hay algunos con quien solamente tu estarás en contacto. Así como el pastor de su iglesia no es él único a ser llamado para compartir el evangelio, tú también, debes conocer como llevar a otros hacia la restauración.

Somos embajadores de Cristo. Para quien trabajamos cuando él Señor nos envía a alguien? Somos embajadores para Cristo. “Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Cor. 5:20). Un embajador se define como “Un oficial diplomático del rango más alto enviado como él representante a largo plazo de alguien mas.” Debemos representar a Cristo en nuestro trato con la persona que él Señor nos ha enviado. Esta posición de “largo plazo”, quiere decir que hemos sido llamados a ver a la persona hacia la victoria de su matrimonio. Sin embargo, como he aprendido, nuestra posición no puede ponerse en medio de su relación personal con Jesús su Salvador, ni podemos tomar el lugar del Espíritu Santo al jugar a ser él Espíritu Santo, ya que esto inevitablemente estará en el lugar de la restauración.

Entonces la buena noticia es que no estas solo en este esfuerzo, ni estas sin ayuda. La noticia no tan buena para algunos es que esto quiere decir que te estarás apoyando más en el Espíritu Santo por guía en lugar de apoyarse en ti misma. Debes conocer los principios de Dios en lugar de hablar tus pensamientos y tus ideas. “Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos,” declara el Señor. “Porque como los cielos son más altos que la tierra, Así Mis caminos son más altos que sus caminos,Y Mis pensamientos más que sus pensamientos.” (Isaias 55:8-9).

Para ser efectivos en el ministerio, debes renovar tu mente con la Palabra de Dios, con Sus ideas, y con Sus principios. Vas a necesitar evitar él decirle a otros “lo que mi amigo hizo” o “lo que escuchaste en un show de televisión.” Hasta algunos libros Cristianos que has leído sobre él matrimonio probablemente han llenado tu mente con ideas o técnicas que destruirán su matrimonio en lugar de sanarlo. “El envió Su palabra y los sanó Y los libró de la muerte.” (Salmo 107:20). Lo que él Señor te está pidiendo que hagas, como Su embajador, es representarlo a Él, Sus enseñanzas, y Sus principios, en el espíritu de Su amor y compasión, usando Su Palabra.

Aunque Erin ha sido bendecida al haber “caminado ese camino”, habiendo obtenido un matrimonio restaurado, y tiene más de una década ministrando a matrimonios en crisis, Erin dice honestamente que no tiene idea de que hacer cuando alguien le pide ayuda con su matrimonio en peligro o destruido. Ella no tiene idea de cuantas veces le ha pedido al Señor que le ayude a saber qué hacer o no hacer y a saber que decir o no decir a una mujer dolida y desesperada.

Por lo tanto, a no ser que tu también dependas totalmente del Espíritu Santo en humildad, sabiendo que eres incapaz de ayudar a una persona en crisis matrimonial sin Su guía, tu causaras que la persona a quien intentas ayudar tropiece en medio del ataque del enemigo en su vida y en su matrimonio. En Lucas 17:1-2, Jesus dijo: “Es inevitable que vengan tropiezos (escándalos), pero ¡ay de aquél por quien vienen!  Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar (escandalizar) a uno de estos pequeños.” Entonces toma cuidado del consejo que ofreces o la simpatía que das cuando no estás en total y completa servidumbre hacia él Señor.

Una piedra de tropiezo para Mi. Mateo 16:23 dice: “Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Una de las maneras mas grandes de destruir a tu amigo o familiar es él no comprender la razón o razones tras la destrucción matrimonial y/o elegir lados en el asunto. Hablemos primero de las razones tras la destrucción de cada matrimonio.

Que Causó que el Matrimonio Fuese Destruido?

Cuando lees el libro Como Dios Puede y va a Restaurar su Matrimonio (que por cierto, se requiere para esta lección), notaras de inmediato que comienza dando consuelo. Ese consuelo se basa en el hecho de que Dios ha permitido esta situación para su bien, para que Él pueda acercarlos mas hacia Él. Y como embajador, necesitaras ayudarlos a encontrar la manera de llegar a Él. No es tu lugar él tomar Su lugar, sino encaminarlos hacia Él para encontrar consuelo. Esto es difícil para algunos. Puede que se te haya dado el don de la compasión, pero si este don no esta siendo controlado por él Espíritu Santo, puede lastimar a quienes intentas ayudar.

Debemos brindar consuelo, pero “con él consuelo con que hemos sido consolados por Dios”, no sin o en lugar de Dios. Segunda de Corintios 1:3-5 dice así: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo (el Mesías).”

Entonces la primera y más importante razón por la que esta prueba ha ocurrido es que él Señor quiere usar esta crisis para poder acercar a la persona hacia Él. Esto debe estar en tu mente y esta meta debe preceder en cualquier y todo contacto que tengas con quienes buscan tu ayuda. No es para que te vuelvas cercano (aunque esto ocurre) y no es para que se acerquen a sus esposas (aunque esto también ocurre ya que están siendo transformados a imagen del Señor), sino que el propósito es que ganen una relación profunda y duradera con él Señor a través de esta prueba dolorosa y a veces larga. Si te pierdes la razón más importante, te estaras entrometiendo en él trabajo del Señor. Puedes hacer todo lo que puedas para “arreglar” los problemas y encontrar soluciones; sin embargo, debes resistir a la tentación y ayudarlos a buscar al Señor y Su solución. Su consuelo, y Su guía.

Destruidos por falta de conocimiento. La segunda razón por la que este problema ha ocurrido se encuentra en Oseas 4:6. Dice “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento.” Muchos de nosotros entramos al matrimonio y tropezamos sin saber ni comprender los principios del matrimonio. Por lo tanto, estamos siendo destruidos por falta de conocimiento. Para tomar este principio más allá, si no sabemos o nos falta él conocimiento sobre lo que debemos hacer o no cuando una crisis toca nuestro matrimonio, entonces le haremos más daño al matrimonio.

Para que puedas ayudar a alguien mas, debes saber estos principios. Los conoces? Has estudiado para probar que puedes “presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” (2 Tim. 2:15). Entonces, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” (2 Tim 2:15). Este manual, junto con él libro Restaurar su Matrimonio, te ayudará. Sin embargo, si utilizas algún otro material, ten cuidado de que se fundamente y no solamente esté citando Escritura.

Muchos autores aman citar Escrituras para “probar” su punto; pero él principio debe ser fundamentado en la Escritura para que permanezca en pie cuando las pruebas vengan. “Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.” (Mat. 7:24-25).

Los autores deben probarse a si mismos por sus frutos. Ya sea que quieras creerlo o no, hay muchos falsos profetas en el mundo de hoy. Y muchos tienen muchos seguidores, tal vez entre ellos estas tú. Jesus nos advirtió en Mateo 7:15-20, “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conocerán.”

Sin embargo, si no conoces la Palabra, puedes ser engañado. Mientras más conozcas la Palabra, es más facil discernir él error en los autores. He leido algunos autores que se han desviado, pero si yo no hubiera tenido un conocimiento firme de la Palabra, lo hubiera tomado como Verdad. Mis autores favoritos utilizan muchas Escrituras. Aprende a conocer la Palabra de Dios lo suficiente como para discernir él error en lo que lees y en lo que crees. Luego utiliza la Palabra cuando ministres a otros. Por qué?  Porque…

“La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma;

El testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo.

Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón;

El mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos.

El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre;

Los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos;

Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino,

Más dulces que la miel y que el destilar del panal.

Además, Tu siervo es amonestado por ellos;

En guardarlos hay gran recompensa.

¿Quién puede discernir sus propios errores?

Absuélveme de los que me son ocultos.

Guarda también a Tu siervo de pecados de soberbia;

Que no se enseñoreen de mí.

Entonces seré íntegro,

Y seré absuelto de gran transgresión.

Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti,

Oh Señor, roca mía y Redentor mío.” (Salm. 19:7–14)

Eligiendo Lados

Cuando escuchas algo que ha ocurrido entre dos individuos, es natural él tomar el lado de quien te conto la historia. Sin embargo, Proverbios nos advierte “Justo parece el primero que defiende su causa Hasta que otro viene y lo examina.” (Prov. 18-17). Créeme, todo lo que escuchas no es siempre toda la historia. En todos los años de nuestro ministerio, nunca hemos visto una situación en donde hubiera solamente un lado aunque parezca asi al principio. Ya sea que haya infidelidad o abuso, alcohol o drogas del lado de la esposa, nunca hemos visto que el esposo sea libre de culpa, lo que ayudó a destruir el matrimonio.

En este punto parece lógico ir y escuchar el otro lado de la historia. Los consejeros hacen esto al traer ambas personas a “pelear” en su presencia y actuar como árbitro. Nosotros no recomendamos este método, y a decir verdad, no queremos ser parte de ello. Erin estuvo en este predicamento cuando fue llamada a reunirse con una mujer que estaba en prisión. Cuando llegó, el esposo de la mujer estaba allí. Esta mujer estaba en su gloria ya que asumió erróneamente que Erin estaba allí para juzgar quien tenía la razon allí.  Erin simplemente se fue. Ella lo hizo bajo principios bíblicos “Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.” (Juan 3:17). Si Dios no envió a Jesús a juzgar al mundo, entonces seguramente Él no nos envió ni a mi ni a ti a juzgar tampoco!

  • NUNCA escuches cuando están disgustados, sino consuela y escucha a los que expresan su dolor.

Cuando alguien escribe o soy llamado a ministrar en mi propia iglesia, me rehuso a escuchar a los que estan enojados o intentan “ventilarse”, como le llaman hoy en dia. No solamente es inútil ministrar a alguien en ese estado de emoción, sino que también se pega! Proverbios 22:24-25 nos advierte “No te asocies con el hombre iracundo, Ni andes con el hombre violento, No sea que aprendas sus maneras Y tiendas lazo para ti mismo.”

  • NUNCA escuches calumnias. Nos rehusamos a escuchar lo que él conyuge ha hecho o sigue haciendo.

Adicionalmente a no escuchar la ira de alguien, también me rehuso a escuchar muchos detalles, por varias razones: primero, para que la persona se salve de la destrucción. Salmos 101:5 nos advierte “Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; No toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.” Cuando le permitimos a alguien a que calumnie a su esposa, les estamos tendiendo una trampa para destrucción. Les hemos tendido la red a sus pies.

Probablemente esto sea muy duro para comprender ya que esta es la forma en la que la mayoría de las sesiones de consejería se conducen, y además, nos da curiosidad y nos encanta escuchar los detalles. No es por ello que hasta los Cristianos ven todos esos programas terribles en donde cada persona calumnia a su familia y amigos para que él mundo lo vea? Son cosas que no debemos escuchar por muchas razones. Aquí hay algunas de ellas:

No debemos escuchar porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que hacen en secreto. Efesios 5:7-13 dice “Por tanto, no sean partícipes con ellos;  porque antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; anden como hijos de luz.  Porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad, Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas). Porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz.” Por lo tanto, no sean participes con ellos cuando intenten decirles los detalles de lo que ha pasado o esta pasando en su matrimonio.

No debemos escuchar porque los va a separar de la otra mitad del matrimonio. “El hombre perverso provoca pleitos, Y el chismoso separa a los mejores amigos.” (Proverbios 16:28). “El que cubre una falta busca afecto, Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.” (Proverbios 17:9). No puedo contar cuantas veces Erin o yo hemos escuchado, antes de tener la oportunidad de detener a alguien de nuestra iglesia, cosas sobre él esposo de alguien mas que fue uno de nuestros pastores, un anciano, o un amigo cercano de Erin y mío. Cada vez se nos hacía difícil él seguir viendo a nuestro amigo de la misma manera. Nos cuesta trabajo él no pensar en esa persona de manera negativa como nos contó su propio cónyuge. Y parece que siempre sentimos que nuestra expresión facial demuestra que estamos pensando “ya lo sabemos todo sobre ti!”

Es por eso que cuando emparejamos a hombres con hombres o mujeres con mujers como compañeros de animo en nuestro ministerio, les advertimos sobre compartir detalles, por la misma razón que dijimos antes. Sin embargo, hay un antídoto para los sentimientos que se levantan cuando ministramos a una pareja. si te encuentras atrapado en esta trampa del enemigo, primero detén a la persona que está intentando compartir algo, y en segundo lugar, ora fielmente por su esposa. No hay mejor manera de curar sentimientos negativos, que es lo que consigues cuando escuchas estos reportes, que orar por tu nuevo enemigo. Mateo 5:44-46 nos dice  que “Pero Yo les digo: “amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen,...  Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa tienen? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos?”

Les harán mal a sus amigos y familias si se ofenden contra sus cónyuges. No permitan que él enemigo los atraiga para hacer su trabajo sucio y ayuden a ese hombre a derrumbar su casa! Cuando escuchan los detalles, no pueden evitar volverse amargado contra él ofensor. “Cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.” (Hebreos 12:15). Fue dicho alguna vez en un seminario de Bill Gothard que Dios da Su gracia solo a la persona en medio de maldad, no a quien lo ve o a la que oye sobre la injusticia. Debemos tener mucho cuidado de no juzgar la situación aun cuando seamos testigos de ello. No podemos ver el corazón de esa persona, ni las circunstancias que llevaron a esa situación.

Con todo esto en mente, cómo podemos ayudar?

Escucha a los dolidos.

Consuelalos en su dolor.

Calma su espíritu y su lengua.

Ora por ellos y con ellos.

Alientalos a compartir sus propios errores.

Guialos a la Verdad de la Palabra, y presentales los principios de los libros Restaurar Su Matrimonio y Un Hombre Sabio.

Camina con ellos, paso a paso, hacia la restauración—primero su restauración con Dios, luego, como resultado, la restauración con su esposa.

Escucha su dolor. “Consuelen, consuelen a Mi pueblo,” dice su Dios.” (Isa. 40:1). Si Dios te ha consolado en cualquier cosa, entonces eres capaz de consolar a tu amigo o familiar en lo que sea que estén pasando ahora. Porque Él es “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.” (2 Cor. 1:4). Eso fue parte del por qué tuviste que pasar por lo que pasaste, para tener la compasión de confortar a otros que necesitaban encontrar al Señor en medio de su dolor. No necesitas identificarte con su dolor, sino que puedes identificarte con la agonía de su dolor.

Calma su espíritu y su lengua. Cuando les hayas permitido compartir su dolor (no su enojo) entonces calmalos con amor. No es así la forma en la que él Señor trata contigo? Oh, él amor del Señor -sabiendo que Él cuida de nosotros! Diles que los amas y recuerdales (o diles por primera vez) que él Señor los ama. Cuando hayan compartido su dolor una vez, es cuando debes detenerlos. No permitas que lo hagan una y otra vez revolviendo su dolor. Muchas veces en la “segunda ronda” levanta enojo. Ahora debes hablar tu. Entonces cuando les digas que los amas, y que Dios los ama, detente y ora por ellos (y por sabiduría para que sean guiados).

Si estas con ellos físicamente, y no los estás ministrando por teléfono, asegúrate de abrazarlos y/o poner tu brazo en su hombro. Sabes que se sienten sin amor y solos. El tacto es una herramienta poderosa para llegar a los heridos y acercarlos a su Salvador. Jesus toco a muchos, en especial a quienes se sentían impuros. Si no eres una persona de “tacto”, pidele al Señor que te habilite a ser Su embajador y que te bendiga con esta habilidad.

Cuando Erin comenzó este ministerio en 1990, ella no era una persona que disfrutaba abrazar o tocar a la gente fuera de su familia; no fue la manera en la que fue criada, ni era su naturaleza. Tal vez así eres tú. Pero Dios tiene una manera de darnos Su naturaleza. No solo ella ha tenido el privilegio de abrazar y sostener a quienes estaban quebrantadas y hasta sucias, sino que recientemente recibió el “manto” del beso de hermana. Paso tan inesperadamente cuando una mujer muy influyente y reconocida en nuestro país la abrazo, la beso en la mejilla, y le dijo que la amaba.

Pronto después, Erin conocio a una mujer quebrantada en el altar quien había venido por oración. Ella la abrazo, la beso y le dijo que la amaba, todo antes de darse cuenta de lo que hacia! lo que fuera que estuviera dentro de ella -miedo, nerviosismo, o la falta de compasión- él beso de esta mujer influencial quien estaba dispuesta a abrazarla y a amarla fue como que el manto de Elias sobre los hombros de Eliseo. Oramos por que él Señor también te conceda un precioso manto que no puede obtenerse de otro modo, sino que sean los brazos de Quien somos embajadores- Él Rey de Reyes!

Ora

He puesto Mis palabras en tu boca. Un hombre que ha sido llamado a ser “ministro de reconciliación” debe ser un hombre de oración. No debes solamente orar por los hombres a quienes están ministrando, sino por que él Señor hable a traves de ti. Cuan peligroso y arrogante es creer por un minuto que tenemos sabiduria propia. Aun si tenemos un buen conocimiento de la biblia en cuanto al ministerio matrimonial, como sabemos lo que ocurre tras las escenas en la vida del hombre?

Deuteronomio 18:18 dice “‘Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mande.”

 “Y he puesto Mis palabras en tu boca, y con la sombra de Mi mano te he cubierto al establecer los cielos, poner los cimientos de la tierra y decir a Sion: ‘Tú eres Mi pueblo.’ (Isa. 51:16).

 “Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi boca. Y el Señor me dijo: “Yo he puesto Mis palabras en tu boca.” (Jer. 1:9).

Con una total y completa dependencia a Dios para cómo y qué debemos hablarle al hombre en problemas matrimoniales, le permitimos a Dios hablar a traves de nosotros; ya que no somos de nosotros, sino mensajeros de Quien nos envió.

Ora con ellos. Les puede sorprender, pero hay muchos hombres, aun en la iglesia, que no se sienten cómodos orando en voz alta. Algunos no saben como orar para nada. Es parte de tu ministerio él enseñarle a otros como orar. Sin embargo, si no eres una persona de oración entonces tendras problemas guiando a otros. Asegurate de que cuando oras con ellos tengas cuidado de no utilizar tanta palabreria ni parecer demasiado religioso. Esto causara que sientan que nunca podrán orar “asi de bien”. 

Nos gusta orar de una manera corta y simple primero, luego detenernos y pediles que ellos lo hagan. Si titubean, los animamos al decirles que orar es solo hablar con Dios o él Señor; justo como han estado hablando con nosotros. Algunos titubearan por algún tiempo (algunos por mucho tiempo) pero tratamos de mantenernos callados él tiempo suficiente para que ellos tomen el primer paso. Una vez que lo intentan, su corazón se abre y están en camino a una caminata especial e íntima con el Señor. Nuestras bendiciones favoritas vienen cuando podemos animar a quienes nunca han orado antes; estos nuevos creyentes oraron las oraciones más sinceras que casi siempre nos llevan a las lágrimas.

“Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración (súplica) eficaz del justo puede lograr mucho.” (Santiago 5:16).

Ora por ellos. Muchas veces descuidamos la oración. Decimos que vamos a orar por alguien. pero muchas veces se nos olvida. El mejor remedio es hacerlo ahí mismo, ora por tu amigo, tu familiar, tu colega, o él hombre de tu iglesia. No hay nada que toque el corazón de otra persona más que él escuchar a alguien clamar a dios o tocando el cielo en su nombre. Cuando se le acercan a Erin en el lobby de nuestra iglesia para que ore por ellos o por alguien más, ella tiene el hábito de tomar sus manos y decirles “vamos a orar”. A ella no le importa quien este mirando o lo que digan los demas! (esto es algo que estoy tratando de incorporar también).

Después, él Señor usualmente traera a la persona a la mente de quien habías dicho que ibas a orar, pero por si acaso, mantén un cuaderno pequeño (o un memorandum) a la mano y anota por quienes has prometido orar para que los agregues a tus tarjetas de oración después.

No hemos dejado de orar por ti. Ser “llevados” por él Espiritu es maravilloso cuando Él fielmente pone a un hombre en tu corazón por quien orar, pero debemos ser diligentes y orar por ellos fielmente cada dia. Nuestra familia tiene tarjetas 3x5 donde ponemos los nombres de la gente por quien oramos, por al menos un mes, para que seamos fieles en nuestro compromiso con otros. Algunas personas les gusta tener un cuaderno de oración. Cualquiera sea el método, asegurate de no descuidar él orar por quienes Dios te envía.

“Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos (lo oímos), no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.” (Col. 1:9-12).

Camina de Una Manera Digna

Este versículo que acabamos de leer en Colosenses es un maravilloso esquema de como puedes orar por cada hombre que Dios te envía. Tomemos un buen vistazo a este versiculo para obtener más información sobre algunas maravillosas ideas sobre lo que Dios  quiere lograr en su vida mientras tu diligentemente lo guias en su camino hacia la restauración. 

Pedimos que tu:

Seas llenado del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual…

Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios

Fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia…

Con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.” (Col. 1:9-12).

Es interesante que la primera línea “ que sean llenados del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual” contenga algunos de los componentes de edificar una casa en Proverbios: “Con sabiduría se edifica una casa, Y con prudencia se afianza; Con conocimiento se llenan las cámaras De todo bien preciado y deseable.” (Prov. 24:3-4).

Enseñando Sana Doctrina

Claramente debes animar al hombre a quien estás ministrando a que renueve su mente en las maneras y preceptos de Dios. No hay mejor manera que reunirse con él regularmente y leer esta serie con él cuando haya pasado por la “crisis”. (Esto es lo que él libro Restaurar Su Matrimonio fue diseñado para hacer: sacar al matrimonio de la crisis). Si tienes cuidado de hacer la oración y enseñanza tu metas principales para tus reuniones, esto eliminará las calumnias, auto compasión, debates y/o controversias. Saca provecho de tus reuniones al iniciar oración y hablar sobre él ministerio de la enseñanza.  Verás que no habrá tiempo para conversación vacía, murmuraciones, quejas o calumnias.

“Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, exhorta a los jóvenes a que sean prudentes. Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad,  con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.” (Tito 2:2, 6-8).

Es un gran trabajo en enseñar o animar a un hombre en todo lo que hemos sido llamados, pero ahora es tan fácil como invitar a tu amigo a tu casa, hacer café, y leer él libro Un Hombre Sabio. Muchos hombres se sienten descalificados para guiar a otro hombre hacia él Señor o ayudarlo a convertirse en un mejor hombre; sin embargo, cualquier hombre es capaz de abrir su hogar e invitar a otro hombre a pasar un par de horas con él una vez a la semana. (Para más conocimiento sobre cómo enseñar, ve a la lección 16, “Hombres, Animen a los Hombres Jóvenes.”)

Si te sientes incómodo reuniéndote con él a solas (o sabes que él se siente incómodo reuniendose contigo), entonces ora para tener a algunos de tus o sus amigos y juntarse una vez a la semana. Puede ser planeado en cuanto a comida, que es algo que siempre le interesa a las personas. Utiliza el libro como tu lección. Muchos hombres que lideran un grupo descubren que es tan refrescante porque no son “los malos” o “él espiritual” hablando la Verdad. Es nuestro ministerio con él que se enojan. Y si se enojan, recuerda estar de acuerdo con ellos. Intenta comprenderlos. Ponte de su lado. Eso es Bíblico y puede ser la única manera de que regresen.

Mato 5:25 dice “Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel.”

Proverbios 18:19 dice “El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, Y los pleitos son como cerrojos de fortaleza.”

Por último, Proverbios 16:21 nos dice “El sabio de corazón será llamado prudente, Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.”

Si tu eres “sabio de corazón” entonces serás prudente. Usualmente los hombres que se oponen a la Verdad son creyentes que viven en rebelión o que no son creyentes nacidos de nuevo. Se requiere el trabajo del Espíritu Santo para ayudar a discernir si estar de acuerdo y ser amable o ser valiente y decir la Verdad. Ya que estás en una misión de Dios, Él será fiel mientras confíes en Él para que te guíe. Ten cuidado de “Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento.” (Prov. 3:5).

Sin embargo, todos cometemos errores. Es poco realista creer que no cometerás un error y reprender cuando hubieras estado deacuerdo y vice versa. Es lo que haces cuando cometes un error lo que revela si tienes el caracter de un hombre piadoso, o si solo te vales de tus emociones. ”Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse … “ (Prov. 24:16). Cuando tengas la oportunidad, ve hacia él o llámalo y se humilde al admitir tu equivocación. No esperes a que el enemigo venga y utilize tu arrogancia para capturar a quien es débil de espíritu. Mateo 5:23 nos dice lo importante que es esto  “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,”

Proverbios 28:13 nos advierte sobre el peligro de ocultar nuestros errores y nos da la promesa para quien es fiel para confesar sus errores. “ El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.”

Cuando hayas ido con él en privado, si hubieron otros quienes atestiguaron tu error, es prudente que les digas a ellos también. Ya que aprendimos la enorme bendición de “alardear de mi debilidad”, en realidad intentamos encontrar oportunidades para decirles a otros sobre nuestros errores. “Pero El da mayor gracia. Por eso dice: “Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.” (Santiago 4:6). “Y El me ha dicho: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.” (2 Cor. 12:9).

El diablo trabajara en nuestro orgullo. En lugar de animarnos a compartir nuestras equivocaciones o debilidades, él nos tentara a compartir nuestras “victorias” con otros quienes en cambio nos elogiaran por nuestro “buen trabajo.” Proverbios 29:5 nos advierte que “El hombre que adula a su prójimo, tiende una red ante sus pasos.” Nos encanta que la gente nos admire; desafortunadamente, no es nada más que una trampa. Por lo tanto, cuando compartas una victoria con alguien, asegurate de que sea lo que él Señor ha hecho! Si debes gloriarte, que sea en Él! Segunda de Corintios 10:17 nos dice “Pero el que se gloria, que se gloríe en el Señor.” Solamente somos las vasijas que Él ha escogido. Cómo podemos nosotros, él piano, gloriarnos de la música que toca cuando es él Pianista, él Señor, quien es él verdadero Músico?

Debes estar completamente dependiente del Señor para cada paso que das, Como líder, como maestro, deberás entregar cuentas por aquellos que él Señor te ha dado. “Obedezcan a sus pastores (guías) y sujétense a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta.” (Hebreos 13:17).

Reconciliando el Mundo con Él Mismo

Vamos a leer una vez más él versículo de apertura, 2 Corintios 5:18-19. “Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con El mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con El mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación.”

Tu principal enfoque con tu “ministerio de reconciliación” debe ser él guiar a tu amigo o grupo de hombres a reconciliarse con él Señor. Después de una década ministrando en crisis matrimoniales, hay una cosa de la que estamos convencidos, y eso es que un problema matrimonial no es nada mas que un problema espiritual que se manifiesta en el matrimonio. Por lo tanto nuestra meta, tuya y nuestra, como “ministros de reconciliación”, debe ser llegar a la raíz del problema: llegar a la fuente de la destrucción, que es la necesidad desesperada por una relación íntima con él Señor. Comenzamos por permitirle a Dios trabajar por medio de nosotros mientras Él trata a los hombres desesperados y quebrantados para que lo encuentren de una forma nueva, profunda y maravillosa. “Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Cor. 5:20).

La palabra rogar significa “rogarle a alguien repetidas veces”. Este versículo lo dice una segunda vez “en nombre de Cristo les rogamos… “ Aunque el hombre que estás ministrando puede pensar que es su esposa quien necesita ser reconciliada con Dios, la verdad es que Él lo quiere a él primero!

Quebrantamiento

Un hombre que esta en una crisis matrimonial estará enojado o quebrantado. A veces vemos ambas de estas reacciones, lo que significa que él enojo está siendo quebrantado pero no por completo. Después de intentar ayudar por años a hombres y mujeres en ambas categorías, concluimos que no vamos a ministrar a un hombre o mujer quien no ha llegado al lugar de quebrantamiento, por tres razones:

No hay razon. No importa lo que digan, o como les hablemos, aun compartiendo nuestros dolores anteriores y siendo transparentes sobre nuestros pecados y errores, ellos no nos escuchan. Nuestras palabras no pudieron penetrar sus corazones de piedra que es lo que se demuestra a traves del enojo. “Si alguno tiene oído, que oiga.” (Ap. 13:9). Él simplemente no está interesado en lo que tenemos que decir.

En este punto, ellos simplemente están intentando tener a alguien de su lado. “ Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros.. “ (2 Tim. 4:3).

Si tomamos el tiempo y el esfuerzo para ministrar a los de corazón duro o a quienes están enojados con su esposo (a), enojados con Dios por permitir que esto sucediera, y ahora enojados con nosotros por intentar ayudarlos de una manera que ellos no quieren ser ayudados, entonces nos vamos a cansar y no estaremos disponibles para ministrar a la persona que si está quebrantada y dispuesta a ser sanada. “¿No dicen ustedes: ‘Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega’? Pero Yo les digo: alcen sus ojos y vean los campos que ya están blancos para la siega.” (Juan 4:35). Hay muchos corazones que están blancos para la siega; no cometas el error de intentar cosechar un alma antes de tiempo.

Adicionalmente, nuestra reprension eventualmente resultara en que la persona se vuelva mas enojada. Proverbios 29:1 nos advierte “El hombre que después de mucha reprensión se pone terco, De repente será quebrantado sin remedio.” Esta es la razón por la cual le decimos a los hombres que no continúen apelando a sus esposas- porque inevitablemente resultará en un completo rompimiento de la relación. Lo mismo aplica para tu relación con tu amigo, tu familiar, o colega. Dios es él único que puede hacerse cargo de un corazón de piedra y volverlo un corazón de carne. “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne..” (Ezeq. 11:19).

Insidias del diablo. “Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo.” (Efe. 6:11). Una Insidia se define como “un plan astuto y secreto, en especial designado para causar daño; un plan de acción sistemático.” Es una maquinación del diablo él hacerte sentir que debes hacer mas (hablar mas, persuadir más) para convencer a tu amigo. Ninguna charla lo quebrantara. Ese es el trabajo del Señor. Él permitira un nuevo suceso de eventos, que más de la situación sea revelada, o una crisis más grande para poder regresarlo al lugar donde sabrá que necesita a Dios. No te metas en Su camino. 

Mas alto de si mismo. Adicionalmente, no dejes que él diablo te convenza de que tu llamado como ministro es mas de lo que es. “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.” (Rom. 12:3). Somos los embajadores del Señor, nada más y nada menos. Es ridículo que un embajador de los E.U.A o de cualquier otro gobierno comience a actuar por su propia cuenta en lugar de en representación del presidente o del gobernante a quien representa.

Un embajador es quien está “de por medio” y quien usa su habilidad para reconciliar a dos partes que se encuentran “en desacuerdo”. “ Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” 2 Cor. 5:20.

Sanación

 “Curan a la ligera el quebranto de Mi pueblo, Diciendo: ‘Paz, paz,’Pero no hay paz.” (Jer. 6:14).

Sanacion superficial. Cada vez que intentamos tomar el lugar del gran Medico o administrar un bálsamo de sanidad que no sea de la palabra de Dios, estaremos sanando a otros superficialmente. “Parecerá” que han sido sanados, pero dentro de ellos el cáncer continuará creciendo. Jeremias 8:22 nos pregunta “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay medico allí? ¿Por qué, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?” Hay un bálsamo de sanidad en la Palabra de Dios; hay un Médico, entonces por que la salud espiritual del pueblo de Dios, los Cristianos, está en tan devastadora condición? Porque nos hemos  vueltos a las filosofías de la humanidad, hemos vuelto nuestro enfoque a la mente del hombre, la psique, en lugar del espíritu. Aunque es verdad que la psique es el centro del pensamiento y comportamiento, y tal vez hasta el alma del hombre, es él espíritu él que queda. Él espíritu es el centro de nuestra existencia y necesidad de Dios y Su Palabra, la cual alimenta y sana nuestro espíritu.

Pero Jesús le respondió: “Escrito está: ‘No solo de pan vivira el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’” (Mat. 4:4).

Él omitir o limitar la Palabra de Dios al hombre que está quebrantado es matar de hambre su alma del sustento por él cual está desesperado. Y justo como  cuando una persona se muere de hambre físicamente, él agua y la comida se les da gradualmente hasta que pueden alimentarse solos. Primero los líquidos: “deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación” (1 Pedro 2:2).

Su Palabra los sanó. Salmos 107:20 dice “El envió Su palabra y los sanó Y los libró de la muerte.” No debes usar Su Palabra cuando intentes sanar a los que sufren y tienen el corazón roto. Nada más que la Palabra de Dios pura e inalterada lo hara. No la hagas de menos; debe ser dada con toda su fuerza para traer las curas milagrosas que solo Él puede lograr. Es por esto que tantos hombres nos escriben sobre la transformacion increible que nuestro libro de restauración (u otro libro nuestro) ha traído a sus vidas. Es porque todos nuestros recursos son sobre la Escritura; los sana dentro de sus espiritus, que es lo que trae en ellos la transformación. Cuando se junta con él libro Por La Palabra de Su Testimonio, es un golpe doble que los libra de los ataques del maligno mientras calma sus almas.

Abandonados

Un hombre abandonado y rechazado necesita amor, entendimiento y muchas veces nuestro tiempo. Sin embargo, nuestra meta debe ser, nuevamente, él introducirlos o volverlos a presentar a quien les dice “Nunca te dejare ni te desamparare,” (Heb. 13:5). No siempre podemos estar para él, ni debemos intentarlo. Si le causamos que se vuelva dependiente de nosotros, en lugar del Señor, entonces le estamos haciendo un mal en vez de bien.

Cuando él realmente encuentra al que “ama su alma”, él no va a necesitar a nadie mas- ni a ti ni a su esposa tampoco, porque “mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Fil. 4:19). Cuando la “necesidad” se va de un hombre quien una vez estuvo “afligido en espíritu”, él corazón de su esposa se volverá a él: “Has alejado de mí mis amistades, Me has hecho objeto de repugnancia para ellos; Encerrado estoy y no puedo salir.” (Sal. 88:8). “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; El lo dirige donde le place.” (Prov. 21:1).

Sin Contar Sus Pecados En Contra de Ellos

“Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.” (Juan 3:17).

“No juzguen para que no sean juzgados.  Porque con el juicio con que ustedes juzguen, serán juzgados; y con la medida con que midan, se les medirá.” (Mat. 7:1-2).

“No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados.” (Lucas 6:37).

Con un ministerio de reconciliación, debes deshacerte de todo tipo de prejuicio. Puedes tener compasión por él hombre a quien estás ministrando, pero si te detienes ahí y juzgas a su esposa, te has perdido el propósito de tu llamado. Puede que tu trabajo sea escuchar sus lamentos, pero no debes juzgar a ninguno de ellos. Creeme, es algo casi imposible de hacer. La única manera de cumplir esto es tener la “mente de Cristo” quien se “movía con compasión”. Jesús vio más allá de sus pecados, sus miedos, y sus aflicciones. Solamente por medio de Él, como Su Espíritu habita en nosotros, encontraremos y cumpliremos la gran comisión.

No es nuestro lugar él determinar quien está equivocado. Sino que debemos ministrar la Palabra de Dios de tal manera como para guiar al hombre a Quien puede sanar, transformar y restaurar.

Finalmente, antes de concluir este capítulo, dejame compartir una nota de precaución. Asegurate de ministrar solamente a hombres. La única mujer a quien pueda ministrar debe ser familiar de sangre: tu hija, tu hermana o tu madre. Ninguna de las cuales debe ser “postiza.” El diablo es muy astuto. He visto a hombres caer en adulterio e infidelidad cuando son tentados a acercarse a una amiga cercana o familiar que no es sanguíneo. Y no te enorgullezcas en que “nunca ocurriría.” Ninguno de nosotros estamos por encima de nada. Es solo por la gracia de Dios que tú (y Erin) no han sucumbido a la infidelidad, ya que lejos de Dios no podemos hacer nada! 

En una situación en que una mujer se acerca a ti, es sabio dirigirla a tu esposa o darle el libro Restaurar Su Matrimonio para mujeres. Si regresa a hablar contigo sobre él, entonces con gentileza, pero firmemente, enviala a nuestro ministerio para que busque apoyo y aliento. O, si sabes de otra mujer que esta en una situación similar, animalas a reunirse juntas como compañeras de ánimo.

En Conclusion

Somos embajadores de Quien nos envió. Somos el enlace seguro entre el hombre en apuros y la destrucción. Oramos “de pie en la brecha” para que Dios encuentre a alguien allí. Debemos acercarnos a ellos, para traerlos hacia su Salvador. Debemos nutrirlos en los caminos y amonestaciones del Señor, enseñándoles lo que es bueno y correcto.

No debemos juzgarlos ni a sus esposas. No debemos tomar el lugar de Quien nos envió. No debemos sanarlos superficialmente al darles filosofias humanas o por arralar la Verdad y él poder de Su Palabra. No debemos intentar ministrar a quien esta enojado y no quebrantado, sino dar lugar a que Dios termine lo que comenzó.

Es un alto llamado él ser embajador de Cristo en él ministerio de reconciliación. Es difícil y doloroso pero es muy gratificante. Cuando escoges ser enviado a los campos de batalla de la destrucción matrimonial, te pondras en el lugar para ver milagros. Es un trabajo que recomendamos altamente.

Y oí la voz del Señor que decía:

“¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”

 “Aquí estoy; envíame a mí,”

 le respondí.”

—Isaias 6:8.

Compromiso personal: Él reconocer y aceptar el ministerio de reconciliación. “Basado en lo que aprendí de la Palabra de Dios y al observar la epidemia de separación y divorcio que ocurre en el mundo de hoy, me comprometo y rindo mi voluntad a los deseos del Señor para ser Su embajador. Seré fiel al ofrecer esperanza por medio de un tracto o ‘tarjeta de Esperanza’ y también estar dispuesto a invertir mi tiempo a guiarlos a Quien puede sanar y restaurar.”

Por favor escriba un DIARIO con el SEÑOR sobre lo que está aprendiendo cada día por los próximos 30 Días para “Curso 2: UHS "Un Hombre Sabio”. 

Cuanto más vierta su corazón en estos formularios, más Dios y nosotros podremos ayudarlo. Estos formularios de la lección se envían a su Equipo de Ministerio para que las lea y le ayuden a evaluar su progreso, ore por usted y más adelante, para que su Ministro de Compañerismo determine a quién elegir para su Compañera de Animo cuando comience la Reconstrucción.